domingo, 13 de febrero de 2011

No es abandono...

Ni dejadez, simplemente es la conciencia de que no tengo mucho que decir... sino mucho que pensar.
Este 2010 pasado ha sido duro: una excavadora se ha encargado de ir sacando barro de mis fundamentos, y han quedado desnudos pero limpios, ya no están cubiertos por el barro, ahora están, en parte, a la intemperie...
No tengo muchas ganas de analizar el barro, prefiero centrarme en la reconstrucción... pero es evidente que los efectos de estar inmersa en este barro aún afectan a mi vida, a lo más profundo de mi ser.
'Creencias': pensamientos que se instalan en nuestra mente y hacen mover engranajes a veces muy complicados, que afectan a nuestros sentimientos e, inevitablemente, a nuestros actos. Creencias que quizá tienen que ver con la religión, pero seguramente poco con Dios... y a mí, lo que me importa no es la religión, sino Dios.

febe*

lunes, 20 de septiembre de 2010

... ¡actúa!

Soy especialista en darle vueltas a las cosas: de un lado, de otro, desde arriba, desde abajo... pero por mucho que las rodee, si no me enfrento a ellas, allí estaré: dándoles vueltas.
Tengo un problema, bueno, varios, a los que llevo tiempo dándoles vueltas, el otro día, alguien me dió un buen consejo: 'me parece que ya has leído suficiente sobre el tema, ¿porqué no dejas de leer y lo enfrentas?
... ¡toda la razón! y cuán difícil se hace: qué altos los muros de los sentimientos y pensamientos... de nuevo, ¡la lucha ha comenzado!

fb*

jueves, 8 de julio de 2010

Sencillez

Después de unos meses complicados, vuelvo. La lucha ha sido dura, las dudas, las respuestas, los descubrimientos... muchos. Pero el fin de todo me ha llevado a una conclusión: simplificar. Así de 'sencillo'. La mente humana es capaz de complicarse en gran manera, amoldarse a los pensamientos de otros, ajustar la mente a las premisas de otros y sentirse encajonado en un sistema... que se convierte en una cárcel de uno mismo. Simplificar implica ir al centro del asunto, y dejar a un lado las imposturas innecesarias. 'Simplemente', ser.

martes, 9 de marzo de 2010

...

¿Por qué será que, después de luchar contra gigantes, afirmar tus pasos, tu fe y tus pensamientos, cuando sientes que avanzas con la fuerza del Señor y conforme a su propósito en ti, sin saber muy bien como, despiertas dentro de un remolino en el que no te has dado cuenta que has entrado? ¿porqué después de haber logrado tener paz en la espera, confianza en las situaciones difíciles, y hallar respuesta a la oración, cuando te das cuenta, ya estás envuelta en una vorágine de estrés y descontrol?
¿Te has desconcentrado? ¿Has dejado de fijar tu vista dónde habías decidido ponerla? ¿Simplemente te has relajado?
No puedes decir en qué punto concreto se ha desencajado la cremallera, pero el caso es que ya no cierra, y ha perdido su función: tienes que arreglarla, o cambiarla, pero debes hacer algo, sola no se arreglará...
Así me encuentro ahora: descontrolada, pasada de rosca... Un mes después de haber vivido la paz, la confianza y la fe de manera tan real que podía palparla...

¡Señor! Ayúdame a volver a tu control, a tu camino y... sobretodo, a caminar a tu paso, y en tus pasos.

fb*

jueves, 11 de febrero de 2010

Fe, arrepentimiento y vida cristiana

'La fe y el arrepentimiento no son ritos de iniciación en el cristianismo, sino que son vías para relacionarse con Dios. El arrepentimiento y la fe no son actos hechos una vez para convertirse en cristiano, sino que son actitudes del corazón hacia nosotros y nuestro pecado. La fe no es simplemente la manera de ser salvos; es la conexión vital de la vida cristiana. (...) La vida cristiana no es simplemente vivir de acuerdo a un código, sino una vida de fe, compromiso y comunión con el Dios viviente' (Tedd Tripp, Cómo pastorear el corazón de su hijo. Miami: Editorial Eternidad)

sábado, 6 de febrero de 2010

La abrumadora sensación de gozo del ser

Siempre me había llamado la atención descubrir en los salmos expresiones de gozo exultante: alegrarse en Jehová, cantar, celebrar, glorificar, 'con júbilo'... pero no acababa de entender la experiencia de este gozo...
Me parece que estos días lo estoy experimentando: y es abrumadora también la sensación. 
El corazón está lleno de gozo y gratitud al Señor, y la expresión de estos sentimientos se hace imperantemente necesaria, rebosa: 'Glorificarte he, oh Jehová; porque me has ensalzado, y no hiciste a mis enemigos alegrarse de mí' (Salmo 30:1) 'Por tanto a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre' (vs. 12)
Pero... ¿el gozo y la gratitud sólo dependen de mis circunstancias?: 'Dad a Jehová, oh hijos de los fuertes, dad a Jehová la gloria y la fortaleza. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre: humillaos a Jehová en el glorioso santuario' (Salmo 29: 1-2)
El gozo del que había oído hablar me parecía vacío, de cartón piedra: los cristianos no estamos siempre sonriendo, y, si lo hacemos, nos mentimos a nosotros mismos y a los demás, porque el gozo no está sólo en la sonrisa, igual que la tristeza no está únicamente en el llanto. Pero los salmistas no hablan de sonreir, sino de alegría del corazón, no por nosotros, ni por nuestras circunstancias, que son cambiantes, sino por Él: 'Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado' (Salmo 33:21)
Me gustaría que la gratitud se instalara en mi corazón, y desde lo más profundo, cuando vengan los momentos difíciles o tristes, rebose y me haga recontar todos los beneficios que Dios ha traído a mi vida y glorificarle. Que nunca, aún en medio del llanto, me olvide de la bondad de Jehová para conmigo.

'Alegraos en Jehová, y gozaos, justos: y cantad todos vosotros los rectos de corazón' 
(Salmo 32:11)

febe*

viernes, 22 de enero de 2010

La abrumadora sensación de vulnerabilidad del ser

Ha sido tema recurrente en los últimos días, con diferentes personas, en diferentes contextos... esa sensación de estar flotando en el abismo, sin caer, pero sin tocar tierra firme...
En algún momento, sin estar preparado para ello, notas, de golpe, la fragilidad de tu corazón, de tus pensamientos, de tus sentimientos... Entonces, todas las fortalezas conseguidas con gran esfuerzo parecen desmoronarse como castillos de arena a la orilla del mar cuando sube la marea: poco a poco, pero totalmente... el castillo pierde su forma, su entereza, y entra en escena la locura. Sí, locura, porque en esos momentos, vienen a tu mente todas las locuras que, en tu sano juicio y con la mente fría, no dejarías que se instalasen en ella... Y entonces, te da la sensación de que, aunque sigues flotando, lo haces en irremediable caída...
De golpe, en tus pensamientos te sientes capaz de cualquier cosa, juegas con la infidelidad (a ti mismo, a tus convicciones, a tus decisiones, pero, sobretodo, y en última instancia, a Dios) y la acaricias como si no fuera tóxica, y entonces, te sientes aún más vulnerable... y es que, en realidad, lo eres.
Es en momentos así en que tenemos que correr a refugiarnos a la roca que es más alta que nosotros, a aquél que puede guardar nuestra alma y nuestra mente en completa paz. Y cuando digo correr, me refiero a eso mismo, huir de nuestra locura y ponernos al amparo del Señor, el único que sabe, comprende y entiende lo que pasa en nuestro corazón, el único al que podemos llevar nuestras locuras, porque él las conoce más que nosotros, y pedirle auxilio.
Si no fuera así, nuestra fragilidad sería dueña de nuestra vida, de nuestra mente, y estaríamos a expensas de sus locuras.

'Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado' (Isaías 26:3)

Que Él nos ayude. ¡Ánimo!

febe*

sábado, 9 de enero de 2010

¿Mi camino?


Hace tiempo que mi vida gira más o menos alrededor de un tema. A veces, ha parecido que dejaría, por fin, de dar vueltas sobre el mismo eje, pero luego, por una razón o por otra, he vuelto a mi órbita habitual. Muchas veces no lo entiendo. Muchas veces me pregunto cuál será la voluntad de Dios al respecto, y lucho por no derrumbarme ante las respuestas a la oración.
El otro día encontré este versículo, en medio de un pasaje en que no lo esperaba, son palabras de Jeremías en un momento muy difícil: 'Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos' (Jeremías 10:23). ¡Pam! ¡Qué palabras! quedaron rondando en mi mente y en mi corazón. Las escribí en la primera página de mi agenda de este año. Pero... ¿y si empezara a vivirlas? Me parece que tengo las circunstancias de cara para empezar a hacerlo: de nuevo, interrogantes, de nuevo, esperas, de nuevo... ¿fe?
Ayer presenté mi necesidad y mi deseo al Señor, él lo conoce todo. Le dije: quiero esto, pero tu sabes qué es lo mejor para mí, y sabes lo que yo no conozco, así que, lo que tu quieras Señor. Y no fue lo que yo quería, y, bueno, la verdad es que no lo entiendo demasiado, pero entonces, encuentro estas palabras: 'De Jehová son los pasos del hombre: ¿cómo pues entenderá el hombre su camino?' (Proverbios 20:24). La realidad es una, aunque yo no la entienda. Y aunque no entender no me gusta demasiado, el pensamiento de que mis pasos no son míos, de que no soy dueña de mi camino, pero no porqué sean de otra persona, no porque estén a merced de las circunstancias o de los deseos caprichosos de otro, sino porque son de Dios, me da paz. En medio de la incertidumbre, certeza... esperanza. Porque, aunque sea débil, aunque a veces defallezca, quién tiene mi camino en sus manos no es caprichoso, no juega con mis pasos como si fuera una marioneta, sino que los ordena. ¡Ordena! pero... ¿en qué orden? esta es la cuestión... yo pienso mi propio orden, según lo que entiendo o veo, y pido: Señor, primero quiero esto, porque entonces, cuando lo tenga, podré hacer esto otro, y así, al final, llegaré a aquello. Dios, sin embargo, pone en orden nuestros pasos viendo más allá de lo que nosotros percibimos o pensamos. Podemos dejar que Él nos guíe, o podemos andar nuestro propio camino. Aún así, es fiel, bueno y misericordioso: 'Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino. Cuando cayere no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano' (Salmo 37:24)
Aunque me cueste, prefiero que sea Él quién dirija mis pasos... después de unas cuantas caídas, no tengo ganas de probar de nuevo el sabor del polvo...

febe*

lunes, 4 de enero de 2010

Lucha


¿Descansar? ¡No puedo! ¡No sé! ¿Cómo lo hago? Tengo que venir a ti en vez de buscar tres mil distracciones, tengo que callar en vez de hablar de tonterías, tengo que parar, sentarme, sosegarme, y buscarte desde lo más profundo del corazón. Esperar en ti, hallar la calma en la tormenta, descansar, callar, sosegarme... Pero me cuesta, es como una lucha de titanes: mi carne, mi mente en plena ebullición, mis sentimientos, deseos, temores desbordados... y la calma que hay delante de tu trono, el silencio en tu presencia, la paz de tu abrazo...
Señor, ayúdame a venir antes de sentirme desbordada, antes de que me tiemblen las manos y el corazón, antes de tener la necesidad imperante de llorar, derrotada de cansancio y tensión. Ayúdame, mi Padre Celestial, a hallar en ti lo que no puedo encontrar en otro lugar: la verdadera paz.
(febrero de 2008)


fb*

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Ufff! La justicia... (2)


Hoy me citaré a mi misma... El pasado 11 de noviembre, publiqué una pequeña pataleta en el blog. ¡Me sentía tan tonta! ¡Tan al límite de mis fuerzas para seguir viviendo por lo que creo! A pesar de mis dificultades para, en momentos como esos, levantar mis ojos a los montes, de dónde viene mi socorro, mi socorro, que es Jehová, no era ajeno a mi situación... En menos de dos semanas he experimentado algo que no acostumbra a pasar: he visto la justicia de Jehová en la tierra de los vivientes. ¡Sí! He visto que, aunque Dios hace llover para justos e injustos, hay hechos que no pasan desapercibidos para él y, bueno, al fin y al cabo, igual que nosotros, los demás también son víctimas de sus decisiones.
En momentos como estos, en los que he visto como Dios pone las cosas en su lugar, ha surgido en mi corazón una señal de alerta: no es por ti, Febe, es por él, porque él no se puede negar a sí mismo. Y lo que nos promete, lo cumple.

'Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis'
(Jeremías 29:11)

Ánimo y feliz Navidad (a pesar de la Navidad misma... eso es otro tema :)

febe*

viernes, 20 de noviembre de 2009

para pensar...

'Cuando uno deja de creer en Dios, no es que no crea en nada, sino que es capaz de creer cualquier cosa' 
(Chesterton, citado por José de Segovia en Historias extrañas sobre Jesús. Barcelona: Andamio. 2008)

martes, 17 de noviembre de 2009

EVANGELIO, por favor, ni cortado, ni con sacarina, ni descafeinado…



La Biblia dice que Jesús es el mismo: ayer, hoy y por los siglos, (Hebreos 13.8).

También dice que el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras [de Jesús] no pasarán. (Mateo 24.35). 
Lo dice también en el antiguo testamento: que la hierba se seca y las flores se marchitan, pero que la palabra del Dios nuestro permanece para siempre (Isaías 40.8).
¿Entonces? Ya está bien de cambiar sus palabras, si no, seremos otra cosa, pero no nos autoproclamemos cristianos. 
Se dice que un Dios tan bueno, ¿cómo puede permitir que pasen cosas malas? 
La Biblia dice que es el HOMBRE EL QUE NO ES BUENO: Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; (Mateo 18-20)


Se dice ¿Cómo puede ser que a última hora Dios no nos perdone a todos y nos deje entrar en el cielo? 
La Biblia dice que Dios quiere que todos SE ARREPIENTAN y que TODOS NECESITAMOS ARREPENTIRNOS. El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. (2ª Pedro 3.9). Y las obras de la carne son evidentes, las cuales son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, homicidios, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, (…) que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. (Gálatas 5.19-21).
¿Con qué nos quedamos del evangelio? ¿Sólo con la parte “que mola”? 
Dios es grande y maravilloso. Efectivamente, ¡es grande y maravilloso! Pero eso también te lo podrá decir una religioso musulmán.
Jesús murió por nosotros. Claro que sí, lo dice la Biblia, que Tanto amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en él crea… tenga vida eterna. Juan 3.16
Pero nos dejamos la parte “chunga”, la que no nos gusta oír, ¿por qué vino Jesús? ¿Sólo porque nos amaba? Creo que la pregunta tendría que ser: ¿Por qué necesitábamos nosotros que viniera Jesús? 
Porque estábamos separados de Dios por el pecado, por todas esas cosas que se nombran en Gálatas 5.
Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6.23). Y como la paga del pecado es muerte, por eso era necesario que Cristo muriera: Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu. (1ª Pedro.3.18).
Porque Juan 3.16 “completito” dice: Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en Él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna.


En fin, espero no arrancarle nunca ni una sola página a la Biblia, ni ponerle tipp-ex a ningún versículo de ella. Mientras siga siendo la Palabra de Dios, yo seguiré creyendo en lo que dice. 
Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayamos padecido un poco de tiempo, él mismo nos perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos ¡Amén! 1ª Pedro 5. 10-11


Jen

lunes, 16 de noviembre de 2009

el corazón

'Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?'
(Jeremías 17:9)


Del hebreo: fraudulento
Del hebreo: También usado muy ampliamente para los sentimientos, la voluntad e incluso el intelecto, de manera similar para el centro de cualquier cosa.
Del hebreo: frágil, débil, enfermo, incurable
(Fuente: Strong, J. Concordancia exhaustiva de la Biblia)


Cuesta aceptar esta realidad: no podemos fiarnos de nuestro corazón, porque no es fiable ni fuerte, se deja llevar por pensamientos, sentimientos, intenciones y, sobretodo, por el pecado. No podemos, entonces, apoyarnos en nuestro propio corazón sin ser sinceros, sin mirar honestamente en nuestro interior y poner la realidad que hay en él delante de Dios. ¿Por qué delante de Dios? Porque es el único que puede conocer nuestro corazón, y el único que, de hecho, lo conoce. No podemos esconder nada delante de nuestro creador y, menos aún, si es nuestro Padre por medio de la adopción de Jesucristo.


...'¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño el corazón, que pruebo los riñones, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras'
(Jeremías 17:10)


Por favor, no juzguen mi corazón: yo tampoco juzgaré el suyo... pero dejen que Dios examine lo más profundo de su ser, y sean sinceros delante de él. Yo haré lo propio con el mío.


febe*

sábado, 14 de noviembre de 2009

una ilustración


Hoy hemos ido a Granollers a dar una vuelta, y nos hemos encontrado con una grata sorpresa: una actuación de Castellers. Quizá muchos no sabréis de qué estoy hablando, os lo explicaré. En Catalunya, dónde vivo, hay una vieja tradición: hombres y mujeres de todas las edades y complexiones físicas se organizan en 'colles' (grupos) que se entrenan durante todo el año para levantar torres humanas ('castells', en castellano castillos) de varios pisos de altura en concursos y actuaciones.

Como veis en la imagen, los castillos humanos no pueden levantarse si no disponen de una base sólida y resistente: la 'pinya' (piña, en castellano) de hombres y mujeres, de diferentes edades, razas e, incluso, de otras 'colles', que sostienen a los que aguantan todo el peso de la torre humana.

Los diferentes pisos se organizan normalmente por la robustez de los participantes, y normalmente coincide con la edad: los más mayores están abajo, y los más jóvenes arriba. De hecho, la 'enxaneta', que es quién sube arriba del todo para coronar el castillo, suele ser un niño o una niña de no más de 8 años. Los más fuertes y mayores, sostienen a los más jóvenes.
Mientras se levanta el 'castell', cada uno de los participantes debe estar concentrado en su función: la obra e incluso la vida de los que participan en él está en juego. Cada uno tiene una tarea que cumplir, y no es individual, sino colectiva. Unos, forman parte de la 'pinya', la base que sostiene a los que están en la parte de abajo (que no se ven nunca) y sobre los cuales se levanta la torre: así, el peso se reparte entre todos. Otros, escalan encima de sus compañeros, que les ayudan a subir (¡y se dejan pisar incluso la cabeza!). El 'cap de colla' organiza toda la actuación, llamando por nombre a cada uno de los que tiene que participar, señalando el momento concreto en que debe empezar a escalar. Mientras, los músicos hacen sonar los tambores y las 'gralles' para animar y seguir el proceso.
Los espectadores sostienen la respiración viendo levantarse la torre. Una vez la 'enxaneta' levanta su mano, estallan en aplausos, pero por poco tiempo: la tarea no está completa hasta que el castillo se 'descarga' y todos, de nuevo, están sanos y salvos en el suelo. Entonces, vuelven a aplaudir, y respiran tranquilos.


¿No os hace pensar en muchas aplicaciones para los que hemos sido hechos Iglesia de Cristo?


A mí me ha gustado reflexionar en ello.


Os dejo un enlace de una actuación de 'Els xics de Granollers'. Espero que la disfrutéis.


miércoles, 11 de noviembre de 2009

una tiene un límite...


Hace 28 años que conozco este mundo, y no deja de sorprenderme lo que encuentro en él. Últimamente, sin embargo, desde que me han recibido en 'el mundo de los adultos' no dejo de sentirme defraudada... A pesar de los primeros chascos, he tratado de ser positiva, y no desconfiar de todos los que me rodean, pero cada vez que he pensado mal, he acertado...
No sé si me entenderéis, me siento como una princesa vestida para una fiesta que se encuentra recogiendo la basura, haciéndose un camino en medio de los escombros, pensando que hay otra vida, otro lugar.
El mundo de los adultos es aquél en el que se descubren estas cosas ocultas que no te habían explicado. Te enseñaron que no debías mentir, y, aún habiendo experimentado los beneficios de la confianza, te das cuenta de que todo el mundo miente, y que el que no  lo hace es tonto. Aprendiste que la transparencia y la honradez facilitan las relaciones y te hacen sentir mejor dentro de ellas, pero te estalla en la cara la doblez y las maquinaciones apisonadoras para conseguir fines egoístas, y te quedas con cara de tonto mientras los demás arrollan con todo y te salpican con los pedazos.
Sigo luchando cada día para no perder la esperanza, para no gritar a los cuatro vientos que este mundo es una mierda y que quiero bajarme en la próxima estación.
En medio de todo esto, creo en Dios, pero no lo veo, debo aprender a confiar en él, y me cuesta, porque me cuesta alzar los ojos a los montes, dejar de mirar sólo la basura... Per si no confío en él, qué me queda? Si no sigo luchando por lo que creo que es bueno, qué haré?
No quiero mancharme más con la basura, no quiero que me quiten el sendero de mis pies, quiero seguir siendo la princesa en su camino a la fiesta... quiero seguir siendo... tonta?


febe*

lunes, 9 de noviembre de 2009

y si...

'En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron. (...) Aquel era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él; y el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, más de Dios. Y aquél Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad'. (Juan 1: 1-5; 9-14)

'Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas. Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios'. (Juan 3: 16-21)
Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra. (1a Timoteo 3:16-17)
Ayer me preguntaba qué pasaría si todos los pasajes que he copiado no fueran verdad... ayer sólo un pensamiento me consoló: 'no me avergüenzo; porque yo sé á quien he creído, y estoy cierto que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día' (2a Timoteo 1:12).Hoy esta certeza me anima a seguir adelante.
febe*

sábado, 31 de octubre de 2009

Hablaré


Últimamente estoy viendo cosas que me inquietan... he ido hablando de ellas con cuentagotas en este blog, pero hoy todas ellas toman más entidad, todas se van uniendo y puedo formarme una idea...
Me inquieta que los que se llaman cristianos se dediquen a poner en duda y romper con todo lo establecido de una manera tan corrosiva que se lleva con la crítica la verdad. Me inquieta que se sigan llamando cristianos y se erijan en jueces de todos los demás, relegándolos a un estado de estupidez e ignorancia, no sin un pequeño toque de desprecio.
Me inquieta que los cristianos seamos borregos, tanto para seguir a los hombres más estrictos como para dejarnos guiar por los más liberales, para creer las teorías que aquellos que no creen en Dios establecen con premisas discutibles, o para dejarnos dogmatizar por corrientes establecidas sin compararlas con las Escrituras.
Me inquieta que nos dediquemos a desmoronar el cristianismo alzando la bandera del cristianismo puro, quizá porque estamos tan heridos que queremos herir a los demás.
Ante estos pensamientos... una idea: ¿qué pasaría si fuéramos sinceros, primeramente con nosotros mismos, pero, sobre todo, con Dios?
El que domina, ¿sería capaz de ver en su interior qué es lo que lo mueve a dominar? ¿sería capaz de reconocer que tal poder no le corresponde y pedirle perdón a Dios?
El que cuestiona, ¿sería capaz de ver en su corazón qué es lo que le hace despiezar el cristianismo y lanzar los pedazos como arma arrojadiza contra los demás? ¿sería capaz de reconocer que no hemos sido llamados a destruir, sino a edificar, y pedirle perdón a Dios?
¡Qué tristeza me produce ver como la fe se convierte en filosofía y cómo somos capaces de caer en la trampa de 'ser como dioses, conociendo el bien y el mal'! y ¡qué pena descubrir cómo la verdad es retenida y menguada para no dejar que el conocimiento de los creyentes se vuelva peligroso contra una autoridad que se impone!
Sé que contrapongo extremos: es mi intención. A menudo, los extremos se tocan.
Los humanos no somos muy equilibrados... la historia lo ha demostrado... pero ¡si al menos fuéramos sinceros! Si el que realmente no cree en Dios o, quizá trata de eliminarlo de la sociedad, reconociera que esta es su premisa... Si aquél que no está abierto al conocimiento de lo desconocido o de 'lo otro', no lo escondiera de los demás...
Si los cristianos fuéramos sinceros con nosotros mismos y con los demás, y, sobre todo, si fuéramos sinceros con Dios, Él podría llevar a cabo su obra en nosotros con mayor libertad, y tratar con nuestro corazón y nuestro carácter, y quizá, podríamos llegar a reflejar el carácter de Cristo y amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos y, así, empezar a cumplir los primeros mandamientos...
Pero no, seguiremos luchado, levantado el puño contra el viento y desgastando nuestro corazón...

Bueno, ya he hablado...

febe*

miércoles, 21 de octubre de 2009

¿Por qué?


Miro a mi alrededor: al más alejado primero y después, inevitablemente, al más cercano... y no puedo dejar de preguntarme cómo somos -soy- capaces los cristianos de confundirnos tanto a nosotros mismos y a los demás... El otro día hablaba con mi padre que me parece más sencillo que se convierta una persona que no tiene ningún conocimiento de Dios que un hijo de creyentes... ser hijo de creyentes tiene sus ventajas -yo lo soy, y, cuando volví al Señor, sabía muy bien cuál era el camino de vuelta-, pero también sus inconvenientes: ver las cosas desde dentro nos da más excusas en contra de la fe...
La verdad, sin embargo, es que es más sencillo mirar alrededor y señalar lo mal que lo hacen todos los demás, que quedarse calladito y quietecito tratando de descifrar los enigmas de nuestro propio corazón, de nuestras actitudes y pensamientos, y descubrir que en ellos hay pecado.
Cuando, después de tiempo de luchar en nuestro interior contra el concepto de iglesia, los sistemas y todas estas cosas que pueden llegar a enervarnos, Dios nos brinda la oportunidad de hablar el evangelio a alguien que no tiene ni idea de lo mal que lo hacemos los cristianos, nos damos cuenta de cuán lejos nos hemos ido de la base de nuestra fe... Y, avergonzados, volvemos a hablar de Cristo, el incomparable, el sacrificio del cuál no podemos entender después de más de 10 años de creyentes, y el amor del cuál hemos dejado de apreciar como aprecia aquél que no le conocía...
Cuando vuelvo a mirar a mi alrededor, y pienso un poco más, me doy cuenta de la confusión en qué hemos sumido al cristianismo, y no es más que una muestra de la misericordia de Dios que aún permanezcamos en sus caminos y aún queramos conocerle más y amarle, a pesar de nosotros mismos.
Me pregunto porqué tenemos que ser nosotros los que nos carguemos la Palabra, la Fe, la Persona, cuando hemos sido llamados a ir y predicar las buenas nuevas de la salvación... Por mucho que trate de encontrar las causas en mi alrededor más lejano, hay algo que me dice que están en el más cercano...
Como decía Paul Washer en una predicación: 'muy pocas personas quieren ser bíblicas en las cosas sencillas que Dios nos ha ordenado. La vida cristiana comienza con la simple obediencia'.
Eso duele: duele reconocer que el principal problema del cristianismo está en nosotros mismos, en mí. Pero hasta que no nos arrepintamos, seguiremos llevando confusión a nuestro alrededor, en lugar de luz.
Que Dios tenga misericordia de nosotros no nos exime de nuestra responsabilidad...

febe*

jueves, 15 de octubre de 2009

Creer

No te des la vuelta,
si un día pusiste tu mano sobre el arado,
ya no desistas, sigue caminando.
Afirma bien tus pasos,
no dejes que las dudas te tambaleen,
no te detengas, Alguien te está esperando.


¿Es que no ves la luz?
Que el sol siempre vuelve a aparecer,
que siempre regresa, que es sólo cuestión de esperar el amanecer.
¿Es que no sabes tú
que nunca hay que desmayarse?
Que hay ángeles cerca y que es mucho más fácil
creer que no creer.


No te creas nada...
De lo que dice este mundo no escuches nada,
que todo es hueco, todo es una fachada.
Clava bien tu mirada,
mira la cruz y piensa en tu recompensa,
porque en el corazón se ganan las batallas.

¿Es que no ves la luz?
Que el sol siempre vuelve a aparecer,
que siempre regresa, que es sólo cuestión de esperar el amanecer.
¿Es que no sabes tú
que nunca hay que desmayarse?
Que hay ángeles cerca y es mucho más fácil creer que no creer.

Marcos Vidal, Dedicatoria

martes, 13 de octubre de 2009

Aunque cueste...


'Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: engrandecido sea Dios'
(Salmo 70: 4)

Aunque cueste, aunque las cosas parezcan ser contrarias y difíciles, tenemos al Señor: y buscarle, conocerle y amarle es lo que nos trae este gozo que el mundo no comprende, pero que nos hace seguir adelante a pesar de todo.

Gracias Señor por dejarme experimentar este gozo, a pesar de que mi búsqueda y mi amor no tengan demasiado empeño. Gracias por usarme, a pesar de todo.

***
Dios quiere que seamos como los platos y los vasos limpios, que esperan en la alacena a que puedan ser usados (gràcies, Laura per la ilustració!)

ánimo!

febe*