lunes, 4 de agosto de 2008

No volváis a Egipto


1 Y LLEGARONSE todos los oficiales de la gente de guerra, y Johanán hijo de Carea, y Jezanías hijo de Osaía, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor, 2 Y dijeron á Jeremías profeta: Caiga ahora nuestro ruego delante de ti, y ruega por nosotros á Jehová tu Dios, por todo este resto, (pues hemos quedado unos pocos de muchos, como nos ven tus ojos,) 3 Para que Jehová tu Dios nos enseñe camino por donde vayamos, y lo que hemos de hacer. 4 Y Jeremías profeta les dijo: Ya he oído. He aquí que voy á orar á Jehová vuestro Dios, como habéis dicho; y será que todo lo que Jehová os respondiere, os enseñaré: no os reservaré palabra. 5 Y ellos dijeron á Jeremías: Jehová sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hiciéremos conforme á todo aquello para lo cual Jehová tu Dios te enviare á nosotros. 6 Ora sea bueno, ora malo, á la voz de Jehová nuestro Dios, al cual te enviamos, obedeceremos; para que, obedeciendo á la voz de Jehová nuestro Dios, tengamos bien.
7 Y aconteció que al cabo de diez días fué palabra de Jehová á Jeremías. 8 Y llamó á Johanán hijo de Carea, y á todos los oficiales de la gente de guerra que con él estaban, y á todo el pueblo desde el menor hasta el mayor; 9 Y díjoles: Así ha dicho Jehová Dios de Israel, al cual me enviasteis para que hiciese caer vuestros ruegos en su presencia: 10 Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificaré, y no os destruiré; os plantaré, y no os arrancaré: porque arrepentido estoy del mal que os he hecho. 11 No temáis de la presencia del rey de Babilonia, del cual tenéis temor; no temáis de su presencia, ha dicho Jehová, porque con vosotros estoy yo para salvaros y libraros de su mano: 12 Y os daré misericordias, y tendrá misericordia de vosotros, y os hará tornar á vuestra tierra. 13 Mas si dijereis: No moraremos en esta tierra, no obedeciendo así á la voz de Jehová vuestro Dios, 14 Y diciendo: No, antes nos entraremos en tierra de Egipto, en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni tendremos hambre de pan, y allá moraremos: 15 Ahora por eso, oid la palabra de Jehová, reliquias de Judá: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Si vosotros volviereis vuestros rostros para entrar en Egipto, y entrareis para peregrinar allá, 16 Será que el cuchillo que teméis, os alcanzará allí en tierra de Egipto, y el hambre de que tenéis temor, allá en Egipto se os pegará; y allí moriréis. (Jeremías 42)

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Los pensamientos de Dios frente a nuestros pensamientos: la misericordia y protección de Dios en la que tenemos que depositar nuestra confianza (por fe, ya que las circumstancias no parecen favorables) frente a la salida favorable a ojos humanos: la vía facil.
Pero no podemos volver a Egipto, a pesar de que la vida se complique, a pesar de que a veces nos sintamos desmayar al ver lo pequeños que somos en medio de la multitud que nos rodea. Volver a Egipto es no confiar en Dios, es pensar que nos hemos equivocado de camino, que Dios es más pequeño de lo que decía...
Si hemos sido rescatados de la esclavitud de Egipto, no volvamos atrás. En una vida sitiada, Dios nos promete misericordia y protección.
Escuchémos la voz de Dios y pongámosla en práctica, sin desconfiar.

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Cuando me siento desmayar, inevitablemente Dios me insta a través de Su Palabra a no volver atrás. Me sorprende y anima descubrir cada día la misericordia del Señor para conmigo. Y sé que es la misma que tiene para con aquellos que tratan de vivir sin Él habiéndole conocido.

febe*

1 comentario:

Gusmar Sosa dijo...

No vovler a Egipto! Ese es nuestro reto, dificil pero grato. Valdrá la pena, pues al final del camino opuesto a Egipto encontraremos nuestro único y más deseado destino. Saludos.