lunes, 1 de septiembre de 2008

El peso de la Historia

Hemos estado unos días en el sur de Francia, y hemos tenido oportunidad de visitar varios lugares, sobretodo, castillos y abadías medievales. Uno de los lugares que más me impresionó fue Aiguesmortes, una ciudad amurallada medieval en la que se construyó una torre inexpugnable: la Tour de Constance. No sé el porqué del nombre, pero parece un juego de palabras. Años más tarde fue utilizada como prisión para los 'disidentes religiosos' y, finalmente, sólo para mujeres hugonotas. Entre ellas, estaba Marie Durand, hermana de un pastor, que pasó 38 años encerrada en la celda que se ve en la foto, junto con otras mujeres. Finalmente fue liberada. En las paredes están gravados los nombres de los que estuvieron y murieron allí. En el ojo de buey que ilumina la estancia inferior, una palabra: 'resisté', resistir. Estando en ese lugar, ahora limpio e iluminado, se me erizaba la piel. Creyentes, seguramente mucho más valientes que yo, sufrieron por su fe, y lucharon por la libertad de conciencia. Hoy en día, los llamados cristianos nos estamos cargando muchos de los principios por los que muchos creyentes murieron, y nos conformamos con una vida cristiana superficial, cuando no mundana, tratando de evitar los problemas.
Oh! que el Señor me diera fuerzas para resistir, como esa hermana, sin renegar de mi fe en Jesucristo. No necesito una carcel para comprobar mi fe: mi vida diaria es el campo de batalla.

febe*

2 comentarios:

elim-el oasis de Eva dijo...

Muy buena reflexión, también "mi vida diaria es el campo de batalla"
"Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe" (1ªJn 5:4)

Gusmar Sosa dijo...

Y has vencido hasta ahora, y seguiràs haciendolo, pues tenemos un aliado. Saludos.