sábado, 27 de diciembre de 2008

¿Cómo oirán sin haber quién les predique?

Ayer nos reunimos con la familia de mi padre. No son creyentes. Habitualmente nos reunimos entre una y dos veces al año. Vivimos cerca.
Mi tía lo dijo claro: si no nos vemos, es porque no queremos. Es cuestión de voluntad al fin y al cabo. Y, aunque seamos familia, no nos conocemos.
Es una verdad como un piano.
Esta conversación ya la tuvimos el año pasado con mis primos. No hemos hecho nada por remediar la poca asiduidad de nuestros encuentros.
Todo esto me ha hecho pensar. Por un lado, en el plano personal, pero, por el otro, inevitablemente, en el plano espiritual. Me parece que, en parte, no tenemos mucha relación porque ellos no son creyentes, o porque nosotros lo somos. Y esto me ha llevado a mi cancha (porque no puedo jugar en la suya):
'Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues invocarán á aquel en el cual no han creído? ¿y cómo creerán á aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique?' (Rm. 10:13-14)
Es mi responsabilidad ocuparme de tener relación con ellos, porque son mi familia, y porque si no oyen... ¿cómo creerán? y si no nos conocemos, ¿cómo podré hablarles?

Señor, dame perseverancia este año para cuidar de mis familiares que no te conocen. Ayúdame a conocerles y poderles hablar de ti.

febe*

1 comentario:

Gusmar Sosa dijo...

Te acompaño en tu oraciòn, por ti y por mi. Yo tambièn deseo acercarme màs a mi familia, a mis tíos y mis primos. Saludos.