
"Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos. Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará."
Llevo dandole vueltas unos cuantos días a este pasaje, un pensamiento que el Señor puso hace ya al menos un par de años, y ahí sigue. Voy!
¿Alguien quiere ser comparado con un burro? Sin duda es un animal que se asocia con la necedad, si alguien te dice: que burro eres! no te está alabando... Con todo en este pasaje estos dos animales son necesarios para Jesús. !El Señor de la gloria necesitaba dos asnos! Sorprendente, no un caballo blanco de raza española o un pura sangre, no, una asna y un pollino.
Al entrar en Jerusalen la gloria fue para Cristo, no para los asnos, evidentemente.
¿Dónde quiero ir a parar? Pues que ojalá fuese yo como un burrito, humilde, sencillo, atado a un palo esperando que el Señor "me necesite", dispuesto a hacer lo que Dios quiera cuando Dios quiere, util en el momento preciso, transporte de la gloria de Cristo, solamente un instrumento, un vehículo.
Visualiza la imagen por un momento de la entrada en Jerusalen, los vítores, las alabanzas eran para Cristo! pero muchas veces los queremos nosotros, queremos ser alabados por hacer lo que debemos... (Lucas 17:10) queremos la gloria, y nos olvidamos que nosotros no somos más que portadores de la gloria de Otro, quien ha puesto en nostros un resplandor de la Suya propia.
No nos gusta ser humillados, pero es una de las lecciones más grandes que Jesús nos enseñó con su propia vida.
"Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos" Salmo 119:71.
La próxima vez que te llamen burro.... no te enfades... reflexiona. =)
raquel